jueves, 21 de abril de 2016
82
Hoy cayó la última lluvia púrpura y es inevitable ponerse triste.
Todos se van cayendo, lo mismo los árboles que conocimos desde niños.
Tuve una amiga que me dijo que le hubiera gustado haber nacido árbol, pero eso no viene a pelo
¿o sí viene?
Podría ser que esa lluvia púrpura mojó a aquel árbol florecido.
La cosa es que ya no habrá más lluvia púrpura. No más.
Puede ser que todo esto no sea más que el reflejo de mi dolor de estómago y que de ahí venga toda la filosofía como dijo el poeta.
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