sábado, 22 de noviembre de 2014

23.

¿Será que he cambiado?
ya no me dan ganas de escribir y no creo que sea cosa de ponerme frente a la hoja blanca con un lápiz e intentar, pero estoy haciendo eso precisamente ahora.

Hay tres mujeres  (¿o cuatro?) y las tres (o cuatro) se han enamorado de mi, podría mencionar a una cuarta (o quinta) , pero esa cuarta (o quinta) es demasiado joven, demasiado voluble y de poca paciencia para prolongar deseos o sentimientos de ese estilo en el tiempo. Yo me quedo con una si tuviera que elegir. Todas mis preocupaciones temores e inseguridades se dirigen a ella. Mi obsesión. En parte, sólo en parte, es como tratar de dar palos a ciegas. Ahora es así, hubo un tiempo en que los palos ciegos los pegaba ella. Aquí se trata de deseo lujurioso, fetichismos, de ensoñaciones medio románticas, de frustraciones, de malentendidos, de ternuras. No sé si decir Locura. 
Aparte de lo anterior, aparte sólo en parte ( y ni aun así) nunca más estaré en paz, claro que yo nunca he estado en paz. Es como una tempestad que no acaba y no hay caso ¿por qué? vaya a saber uno.
He decidido morir, pero lanzarse a las líneas del metro, colgarse con una cuerda del cuello, tirarse de un acantilado o pegarse un balazo en la sien, podría resultar peligroso. Todo es peligroso, así es el mundo, por eso nada resulta y todo es vano. Una vez conocí a un hombre que se dio un tiro en la sien con un revolver calibre 32 y el tipo quedó vivo, la bala le rebotó, sin duda un hombre de mala suerte, de mala suerte y cabeza dura.

Ahora es finales de mes. Creo que no era un cuento, es como si efectivamente hubiera decidido morir. Estoy convirtiéndome aceleradamente en un viejo, un viejo de mierda. Me canso.
Que raro es todo, suceden cosas raras, extrañas coincidencias.

Ayer en youtube  encontré a la señorita Cometa, a Candy, a Centella, Sam el rey del judo, Marino y Tritón del mar. Se me humedecieron los ojos. Ahora que lo recuerdo me viene una risa a carcajadas.
Me aparecen cada día, más y más canas, sobre todo en la barba.
Pasó el tiempo y nadie se enteró de que yo era joven y bello, y fuerte y habiloso. Nadie supo. Estuve tantísimo tiempo mirando el horizonte. Ahora enfermo. ¿de qué se trata todo esto? vaya uno a saber.   

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