martes, 13 de mayo de 2014
14.
La mexicana intentó suicidarse con un cóctel de pastillas. No sabía qué decirle, no había qué decirle. Me daba pena, la noté enrabiada. Ella está cansada, eso es lo que pasa. No sabía qué decirle y no le dije mucho, casi nada, evité las fórmulas de cortesía, los lugares comunes (en lo posible) La verdad me cuesta hablar, no es sólo con ella, ahora me doy cuenta de eso. No sabía cómo pero quería consolarla obviamente. Antes (muchos años antes) un cigarro arreglaba este tipo de situaciones, cualquier situación en realidad. Ya no fumo, siento que no puedo, no es que no deba, no puedo. El humo no me dice nada. Antes (muchos siglos antes) el humo azul y gris me decía cosas, había formas, aromas, así como un mensaje como una magia. En conclusión, no soy un buen consolador y por ende no soy un buen amigo.
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