miércoles, 9 de abril de 2014
11.
Dios mío, dios mío ¿por qué se me da este castigo? ¡eloy eloy , lama sabactani¡
Otra vez el dolor de guata y es largo, no acaba nunca, todo el día así. Empezó en la mañana y en éste instante ya es de noche y el malestar estomacal no termina. Esto tiene que ser un maldito castigo. Dolor de mierda, dolor conchadesumadre.
Más tarde:
Son las doce de la noche, el malestar por fin acabó, o casi, quedan unos pequeños residuos rebeldes, pero ya se irán, se despiden de mí los hijos de puta y me dicen: chao, ya nos encontraremos otra vez, cuando te descuides, cuando menos lo pienses.
Esta es una vida de mierda; la mayoría prefiere no pensar eso, tanto que llegan, incluso, al punto de creer honestamente que no es así y de decir que la vida es hermosa que es un regalo y otras cursilerías más, mas es una vida de mierda.
Acabado el malestar me tomo una sal de fruta ¡que rica y refrescante se siente¡ AAAHH. Desde el desayuno en la mañana no he comido, no podía no debía si es que quería que el dolor no se volviera enloquecedor y se prolongara. La sal de fruta se mete dentro y hace sonar mis tripas ayudando a la peristalsis. Sí, dentro de mis intestinos están los residuos que me provocaron éste maldito dolor de estómago. Constato lo que ya sé: del dolor no viene ningún placer, toda afirmación en contrario es pura paja y romanticismo barato.
Este mes siempre es una tormenta de nada, la nada arrecia, vientos de nada, granizadas de nada, soles quemantes de nada, no veo nada.
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