sábado, 25 de enero de 2014

2.

Todavía no me olvido de ELLA, no puedo tampoco quiero y es cierto esto: cada mujer que veo que me gusta un poco, me hace recordarla y eso como que me bloquea a dar pasos más allá. Me canso de verla por todos lados sin verla ¿estoy esperando que ELLA recule? ¿que, de pronto, aparezca una carta de ELLA que me diga: lo intenté, amor, pero no puedo sacarte de mi cabeza o que me diga, al menos, te desapareciste, hace tanto que no sé de ti, te he pensado mucho etc, cosas así de ese estilo? Espero lo que no va a pasar y ¿cuánto tiempo esperaré? 
Estoy a punto de trabar  relación con una mina casi veinte años menor que yo y es increíble lo que siento lo que se me viene a la cabeza cada vez que converso con ella, me digo: no se compara a ELLA, ELLA es incomparable. La mina es una gorda tetona, de pelo ensortijado abundante y oscuro  lleno de vida como su dueña que da marco a un rostro claro de labios gruesos adornados con un lunar coqueto encima que la hace parecer una muñeca, a veces yo la llamo así, muñeca. Ya es mamá, es pilla, vivaracha, orgullosa, soñadora, floja, con aires de reina, egocéntrica, graciosa, soberbia, poco sexual aunque pretende y aparenta lo contrario, trancada. Podría encontrarme con ella hoy, mas lo veo difícil, sería ideal que fuera hoy, un Sábado en la tarde, un encuentro suave, espontáneo, fumando unos cigarros, echando humo, compartiendo sonrisas. Veremos.

Pero no nos encontramos. Me siento en este instante en un limbo flotando en el purgatorio esperando por cientos y cientos de años y me vuelvo a acordar de ELLA.


No he visto a la muñeca en estos días, desapareció, tal vez perdió interés, tal vez nunca lo tuvo, tal vez sea mejor así para los dos.
Vuelvo a las fotos de ELLA. Se nota que ni un minuto del día piensa en mi y seguramente, si es que lo hace, debe suspirar de alivio por haberse librado de éste bicho tan molesto que soy yo 

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